miércoles, 22 de febrero de 2017

Reflexión sobre la evaluación: Entrevista a compañeros (sesión 3 parte 2)

No existe un método único para evaluar a los estudiantes, no todo es un número. Efectivamente un número puede decirle a uno alguna cosa, pero un estudiante definitivamente es mucho más que eso.” (Maestra UPB)

Comprender que existen otros métodos para evaluar el proceso de aprendizaje permite a uno como docente repensarse y cuando conoce la experiencia de los compañeros el enriquecimiento es aún superior. En esta entrada quiero destacar algunos elementos que noté como importantes en las entrevistas a otros compañeros de la maestría.
La mayoría coincidió en que evalúan utilizando la heteroevaluación, la coevaluación y la autoevaluación. Pero que son evaluados empleando la coevaluación e igualmente la heteroevaluación. La razón por la que creen se emplean estos métodos obedece a requerimientos institucionales, aunque llama la atención esta apreciación sobre la coevaluación: “La coevaluación, permite una reflexión grupal sobre los alcances, responsabilidades en el curso y así sacar una nota cuantitativa.”
La situación presente es que cuando se evalúa el desempeño docente se asigna un valor cuantitativo, un número, un valor objetivo para una función subjetiva. Esta situación genera varios interrogantes ¿a qué dimensión docente hace alusión ese número a la personal, la disciplinar o a la pedagógica? ¿qué modelo educativo ha logrado resolver el problema de evaluar formativamente? ¿y qué pasa con la función de la metaevaluación al interior del sistema educativo?
Otro aspecto que destacaron fue que la evaluación, como se aplica hoy, medianamente responde a la demanda de formación de sujetos autónomos, escasamente ayuda a determinar si el aprendizaje fue significativo, o si realmente el estudiante es competente o capaz de desempeñarse como profesional integral.
En el campo del uso de las TIC en evaluación expresaron que usan los foros y los textos digitales por ejemplo para valorar la comprensión lectora. Situación que genera una nueva pregunta: ¿Pueden las TIC establecer la justicia que precisa una evaluación personalizada del nivel de competencia,  o de la capacidad, o la habilidad (no solo las académicas) de un docente o estudiante y además contribuir al desarrollo del sujeto?


Recomiendo el siguiente video de la profesora: Denise Whitelock, de la Open University. Ponente en el Cieves 2014, realizado en la Universidad de Antioquia.


3 comentarios:

  1. John Mario, la evaluación es un talón de Aquiles en toda la historia de la educación, hemos tenido todas las apuestas, desde la tradición hasta la contemporaneidad con el discurso de nuevas metodología y nuevas formas de evaluar: hetero, auto y coevaluación, que no son otra cosa que la manera de reconocer, como siempre se ha hecho, que la enseñanza y el aprendizaje son tan cercanos como el docente y el estudiante, y que la evaluación no es nada diferente a lo que se logra en la interacción de ambos procesos, por eso los resultados implican a uno y otro agente educativo.

    La evaluación es el proceso que lleva a reconocer el resultado de la puesta en escena del conocimiento que se construye en compañía y que forma a las personas que son conscientes de esto.

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  2. Gracias, José.
    Esta respuesta incluye un término que es la interacción, factor determinante para que se logren los objetivos de evaluar. El feedback es otra de las claves para que se puedan mejorar todos los procesos de enseñanza y aprendizaje, pues quienes son evaluados contarían con esta retroalimentación para hacer mejoras. Además, la evaluación haría parte del proceso formativo y podría empezar a integrarse a las dinámicas educativas desde el diseño curricular y no se consideraría como una acción de fin de proceso, sino parte del mismo.

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  3. Compañero John Mario, comparto tus interrogantes sobre la apuesta por una evaluación formativa y los elementos que se deben considerar para mediar de esta manera en el aula. Creo que es un tema de nunca acabar, pero sobre el cual es importante generar reflexión, sobre todo en nosotros como docentes que somos quienes tenemos con qué hacer que esta discusión trascienda el sistema educativo.

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