martes, 14 de febrero de 2017

¿MIRAR HACIA ATRÁS PARA AVANZAR? (sesión 2: Detective)


El propósito de mi participación en ambientes de aprendizaje mediados por TIC en línea fue comprender cómo funcionaba la educación en línea. La razón principal por la cual participé en este espacio fue conocer de primera mano las contextualizaciones que se hacían de lo aprendido en todas las latitudes. Cada participante ofrecía una solución, proponía una estrategia de uso y esto enriquecía a todos.

Lo más importante no era limitarse a recibir lo que los demás hacían, la motivación por compartir el trabajo personal hacía que se consolidara una red que seguía creciendo, agregando productos en un repositorio disponible para todos. Cada aporte se esperaba y cuanto más sencillo y creativo mejor.

En un principio sólo importaba que el facilitador diera el visto bueno para continuar en la siguiente actividad, pero cuando empecé a MIRAR HACIA ATRÁS, sentí que había huellas con nombres, aportes que servían en diversos contextos, ejemplos que representaban el sentir de maestros de otras latitudes que se universalizaban en el lenguaje de las matemáticas y comencé a AVANZAR. Luego, nuestros aportes se orientaron para todos pensando en comunidad, y esto era algo muy valioso.


La tecnología jugó un papel fundamental en varios sentidos: primero, todos los productos eran libres y estaban almacenados en un repositorio en la nube; segundo, cada participante realizaba sus aportes autónomamente abriendo la posibilidad de retroalimentación con correcciones o mejoras y comentarios de manera ágil; tercero, la tecnología fue un facilitador en la medida que se cumpliera con los tiempos de entrega; pero representaba un obstáculo si no se respetaban estrictamente los tiempos para cada actividad, aunado esto a que no se observaba el proceso del trabajo individual.

El intercambio con otros participantes se hacía a través del correo electrónico, inicialmente para solicitar explicaciones o para responderlas, también se podía hacer comentarios públicos a los trabajos de los demás rescatando cómo habían innovado una solución o cómo se contextualizaba el uso de cierta metodología en un nivel escolar diferente al propuesto por el autor original del trabajo, colaborando con experiencias y aportes de avanzada. No obstante se crearon grupos o divisiones que generaron inequidad en la participación .
A pesar de las diversas situaciones que se presentaron a lo largo del curso las posibilidades de aprender a usar un tipo de tecnología para aplicar en las clases, el formar parte de una red, el estar actualizado me hizo persistir. Los traductores que ofrecían algunos navegadores en línea, el repositorio de trabajos disponibles, los contactos y la novedad de estar conectado a algo grande, gracias a la tecnología disponible en esa época, me hicieron persistir, AVANZAR.  

Luego de acabar el curso parecía que la red se redujo a unos cuantos nodos, y el facilitador nos enviaba actualizaciones. La sensación era que cada uno había conseguido lo que buscaba y eso se extendió y con el tiempo desapareció. 

El punto crítico es la continuidad, permitir que la ausencia de un curso socave la motivación que se tenía en un principio, es algo comparable a obtener una semilla de un hermoso árbol y guardarla. Con la tecnología podría suceder lo mismo, recibir nuevo conocimiento, capacitación para expandirlo y dejarlos en un repositorio. La pregunta es: ¿cómo podría mejorarse la continuidad? ¿es responsabilidad del facilitador, de la flexibilidad tecnológica, de las competencias o intereses del docente-aprendiz?

1 comentario:

  1. John Mario, lo que refieres es una experiencia muy buena que te da más herramientas para lo que propine este curso, pues ahora la idea es pensarse en el lado contrario: docente, es decir, moderador.

    Esto quiere decir que has hecho un recorrido que va a enriquecernos a todos, por eso es importante que aportes todo lo que aprendiste en dichos ejercicios, pero ahora desde el rol de moderación.

    Saludos.

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